Las mamás no brincan!

Un lunes cualquiera tempranito a la hora de educación física, los niños esperaban a que la maestra pusiera el disco de canciones de la rutina, los niños se amontonaban en bolitas por el patio para conversar y jugar mientras esperaban, y en una de esas bolitas estaban varios niños de segundo de kinder, La mestra sentada en una banquita teniendo sentado en las piernas a Danyboy, bebé de maternal 2 (1 año 6 meses).

Se acerca Lalo “el emperador” y le dice a la maestra: Ha! te acuerdas de ese juego que te conté que jugue con mi primo el otro día? ya me volvio a explicar como se juega, y haces así! y así! y es divertidisimo!- Dice Lalo, mientras da de brincos frente a la maestra, y se le ocurre decir: Oye! y si en el recreo lo jugamos??!!!

– Dale! y yo brinco contigo! – Se le ocurre decir a la maestra, pero lalo contesta: Haaa! No!, no, tu no!

La maestra entorna los ojos y se le queda viendo, pensando, pues no tu eras el que queria jugar conmigo?. Y le pregunta: Y por que yo no??

– Ha! simple! porque las MAMAS no brin-can!! – Dijo Lalo, ya saben, con esa entonación silabica de los niños.

La maestra dice a Lalo: Oye! pero yo no soy mamá! yo soy maestra! yo si puedo brincar?

Lalo la mira frunciendo el ceño, cierra un ojo y la ve con el otro apuntando con el dedo a Danyboy, y le contesta: Y ESE??!!

La maestra estaba que no se aguantaba la risa, pero trató de mantaner la compostura y contestá: Ha!, “este” como tu lo llamas, es mi alumno, no es mi hijo, yo no soy su mamá!

Lalo pone expresión de “no te creo mucho, pero si tu lo dices” y dice: Aha!, Oye, pero si no eres su mamá? donde está su mamá? los bebés no pueden andar solos!

– Su mamá trabaja, y el viene a la escuela a aprender, igual que tu, tu mamá no viene contigo a la escuela verdad? – dice con tono dulce

– No, pero por que yo ya soy grande! – dice poniendo las manos en la cintura y moviendo un pie, con el talón apoyado en el piso.

En eso, la maestra que da educación fisica llama a los niños y Lalo le dice: Oye! bueno… entonces PUEDE que te dejemos brincar en el recreo, dale?

La mestra sonrie y asiente con la cabeza y Lalo se va.

Pregundando a otras personas qué pensaban de esta anécdota, concluyen que muy posiblemente los niños tienen la fantasia de que las maestras tambien pueden ser sus mamás, aunque a decir verdad, en lo personal creo que nos convertimos en sus mamás por 5 horas al día, compartimos una paternidad que no es nuestra, pero los queremos como si lo fueran. estamos en Junio, se acerca el fin de curso, y ya extraño a mis enanos (niños).

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