un hoyo en la acera – algo para pensar…

Encontré esta poesia que me deja pensando, por que cometemos el mismo error mas de una vez?? y que tendríamos que hacer para no repetirlos mas??

Capitulo 1

camino por la calle

hay un profundo hoyo en la acera

caigo en el, estoy perdido, no tengo esperanza. no ha sido mi culpa

me tomará toda la vida encontrar como salir de aquí!

Capitulo 2

Camino por la misma calle

hay un profundo hoyo en la acera

pretendo no verlo

caigo otra vez, y no puedo creer que que haya caido en el mismo lugar

Pero no ha sido mi culpa! aún así me toma tiempo salir de ahí

Capitulo 3

Camino por la misma calle

hay un profundo hoyo en la acera

veo que está ahí

aún así caigo en el… es un habito…pero

Mis ojos están abiertos, se donde estoy

Es mi culpa,  y salgo inmediatamente

Capitulo 4

Camino por la misma calle

hay un profundo hoyo en la acera

lo rodeo para pasar

Capitulo 5

Camino por otra calle

Fuente. Portia Nelson “there is a hole in my sidewalk”

Perspectiva Cultural y Muy Pasional del Mate

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es “hola” y la segunda “¿unos mates?”. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los malos .
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón. Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: ¿Dulce o amargo? El otro responde: -Como tomes vos. Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas.
Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores… Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena, la charla, no el mate.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y viceversa. Es la sinceridad para decir: basta, cambiá la yerba! Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está caliente,no?
Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir “gracias”, al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir. Ahora vos sabes, un mate no es sólo un mate…

Fuente: Editoriales Lalo BlaBla Radio Mitre http://rankinglalo.radiomitre.com.ar/

http://www.rau.edu.uy/uruguay/cultura/mate.htm (El Mate)

http://www.lasmarias.com.ar (Establecimiento yerbatero Las Marías)

http://www.yerbamate.com (Descripción del mate como una infusión energizante y curativa. En inglés)

http://noborders.net/mate/index.html (Valores nutritivos de la yerba mate, y sus efectos sobre la salud, en inglés)

http://www.alimentosargentinos.gov.ar/

El ritual del mate

Históricamente, el mate ha sido un símbolo del campo, en la Argentina y en Uruguay. Pero ya instalado en las grandes ciudades, ahora se encuentra hasta en los bares más fashion de Buenos Aires

Lo primero que hay que definir es el tipo de mate que se usará como recipiente. Para Camilo Berra, asesor de una conocida marca de yerba, el mejor es el que está hecho con una calabaza seca, pues adquiere los sabores propios de la yerba. Luego hay que curarlo llenándolo con yerba nu eva y agua a unos 80 grados. Así se lo deja unas 8 horas y se renueva la operación, teniendo cuidado en raspar bien el fondo para retirar los restos de materia orgánica. La bombilla también necesita un proceso previo antes de usarla: se la debe hervir durante 10 minutos en agua con 3 cucharaditas de bicarbonato de sodio.

1. Ahora que los instrumentos ya están listos, es posible preparar el mate. El recipiente se debe llenar con yerba hasta sus dos terceras partes. Es importante que ésta sea de buena calidad y que sus componentes (palo, polvo y hojas) estén en cantidades equilibradas.

2. Luego hay que dar vuelta el mate y sacudirlo enérgicamente. Así, el polvo excedente queda en la mano y la yerba se acomoda sobre uno de los costados.

3. En el espacio que queda vacío, verter un poco de agua fría o tibia y dejar que se absorba: esto permitirá que el mate conserve durante más tiempo su gusto y sea suave.

4. Cuando se introduce la bombilla hay que taparle el pico hasta acomodarla.

5. Por último, ya se puede agregar el agua (de la pava o del termo), que debe estar a unos 70 u 80 grados. Hay que tener cuidado de no mojar toda la yerba. Siempre hay que dejar una parte seca, que servirá de repuesto cuando el mate se vaya lavando.

6. Para finalizar, un consejo: no dejar pasar mucho tiempo entre una cebada y la otra.
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El mate

Vamos a ocuparnos ahora de un tema folklórico profundamente enraizado en las costumbres de los argentinos y muy particularmente de los pobladores del interior del país.

Bien puede considerárselo como un símbolo de la amistad y del sentido de democracia.

De amistad porque ha sido y sigue siendo una forma de agasajo, de ofrenda, de homenaje. De democracia, porque en el acto de compartirlo hay una tácita renuncia a los privilegios, a los fueros y a los títulos que de alguna manera significan diferencias sociales.

Nos vamos a referir en esta oportunidad al mate.

… Como primer punto sobre el tema debemos decir que el vocablo MATE según Don Amaro Villanueva, a quien seguiremos en la fundamental de esta exposición, en voz castellanizada que proviene del quechua MATI y que significa vaso o recipiente para beber.

Esta afirmación está confirmada por la opinión del profesor Felix Coluccio en su “Diccionario Folklórico Argentino”.

La palabra mate designa entonces al recipiente en que se sirve la infusión, pero denomina asimismo a la infusión en sí. Así decimos mate de porongo, mate de plata, mate de madera; y decimos también cebar mate, servir el mate, tomar mate, etc, etc.

Y de allí que expresiones que aparentemente aluden a un ente material tienen el significado de un ofrecimiento o un obsequio. Así por ejemplo cuando una persona de nuestra amistad o a quien queremos agasajar le decimos: “Un matecito …” no le ofrecemos de regalo un mate, es decir un recipiente, sino que le ofrecemos un mate cebado, una infusión, como muestra de cortesía o deferencia.

En épocas pasadas cuando llegaba una visita a la casa y no había otra cosa con qué obsequiarla, al servirle el mate se le decía: “No tengo otra cosa con qué hacerle cariño”.

Y en esto de indagar el significado de las expresiones usuales en torno al tema que nos ocupa, enseguida encontramos algunas que como “cebar” el mate; “servir” el mate, tienen una intención y aluden a circunstancias bien determinadas y diferenciadas.

Servir el mate significa simplemente llevarlo de manos de quien lo ceba a manos de quien lo va a tomar. Cebar el mate en cambio, significa prepararlo y mantenerlo en condiciones florecientes y apetitosas.

Es por eso que quienes sirven el mate son generalmente los niños, pero quienes lo ceban son personas mayores que conocen profundamente el arte de combinar los distintos elementos de la infusión de tal modo que resulte agradable al paladar y ofrezca a los ojos del matero exigente una presencia acorde con su exquisitez. Y la pericia e impericia del cebador se reflejan en las que van de un mate lavado a un mate espumoso y aromático.

De allí que el arte de cebar el mate fuera objeto de especial preocupación para las dueñas de casa de antaño, tanto que el mate mal cebado podía constituir principio de descrédito para una familia.

Y esa preocupación se manifestaba en la precaución de tener siempre en la casa una buena cebadora de mate.

Según referencias de Don Rodolfo Sewet a veces se tenían dos cebadoras: una para mate dulce y otra para mate amargo.

Sin duda esas precauciones no obedecían a simples pruritos sociales sino a una forma de orgullo criollo como el del buen domador que prefiere que el animal lo golpee antes de charquiar, o el del rastreador que pone todo su empeño en la tarea que cumple y de la que depende a veces el éxito de una pesquiza policial o la recuperación de un importante bien perdido.

En esta nada sencilla tarea de cebar un mate apetitoso no sólo debe cuidarse el sabor de la infusión sino también detalles como esos cuyo olvido ponen en serios apuros a dueñas de casa y visitantes cuando en manos de estos se tapa.

Refiere Don Amaro Villanueva que en cierta oportunidad el doctor Pedro Goyena, que fue reconocido como exigente tomador de mate, visitó a una familia de toda su amistad.

“La dueña de casa – dice Villanueva – sabedora de cuán aficionado al mate era el visitante, se apresuró a cebárselo ella misma; para asegurar la bondad de la infusión y significarle más afectuosa deferencia, al hacer estos honores. Pero el mate se había tapado, a pesar de los presumibles cuidados de la cebadora; y a Goyena no le hacía mucha gracia devolverlo, por cuanto esto importaba confirmar el fracaso de la obsequiosa dama o – lo que aún era peor para él – confirmar el conocido refrán de que “el primer mate es del zonzo …”

Prefirió, por lo tanto, insistir discretamente en sus tentativas de absorción que ni fueron advertidas ni tuvieron éxito. En tales circunstancias acertó a llegar un joven estudiante, hijo de la amable dueña de casa, y Goyena se dirigió a él:

– De modo que estás a punto de rendir examen …

– Sí señor – contestó el joven.

– ¿Y piensas pasar?

– Creo que sí, porque estoy bien preparado.

– Bueno – observó Goyena – Pero eso no basta a veces, y es conveniente que tomes tus precauciones. Mira lo que sucede con este mate, tiene todos los elementos necesarios y está sin duda, mejor preparado que tú … pero no pasa.

Y agrega Don Amaro Villanueva con su habitual gracia: “Si la confusiónde la inominada señora debió ser crepuscular, pese al ingenio y la habilidad con que Goyena supo derivar la situación al terreno de la gracia, deslindando al mismo tiempo un homenaje de reconocimiento a las buenas intenciones de la cebadora, no cabe duda de que fue mayor la verdad formulada por su experiencia en la materia, al declarar que, para cumplir con acierto la función de cebar mate, no basta tener los elementos necesarios ni confiar sólo en las buenas intenciones, porque éstas se ahogan con facilidad dentro de la pequeña calabaza donde cantó tantos triunfos la antigua técnica del cebador profesional.

de “Folklore sanluiseño”

Tobares Jesús Liberato

Fuente: http://bib0.unsl.edu.ar/enjpp/escritores/tobares.html#em

criticas a la realidad educativa

No pretendo con este post cambiar el mundo, pero si mostrar un poco de la diferencia que hay entre las grandes ideas y la realidad en un aula.

Me encontraba leyendo un material de actualización en educación preescolar y me resulta tan interesante como todo esta tan bien escrito, detallado y con unas propuestas de aprendizajes innovadoras que plantean un super aprendizaje.

Sin embargo como maestra en la trinchera, no desde el escritorio, donde surgen las grandes ideas, siento que el diseño de este innovador trabajo fue realizado con un grupo de estudiantes “de la norma” siento que se han olvidado del verdadero valor de la estadistica, esos numeros que todos conocen, sin embargo que nadie presta atención: cada salón cuenta en promedio con un porcentaje de niños hiperactivos o con “demasiada energia”, un porcentaje de “apáticos” o “que se resisten a trabajar” y un porcentaje de “niños de la norma”, sin contar con el porcentaje variable de niños especiales si tu escuela es integradora.

mi pregunta es: como hago para aplicar esas grandes ideas sin fallar en el intento?

Deseamos tanto que todos puedan aprender todo, de la mejor forma posible, sin embargo, la dichosa estadística y las inasistencias generadas por padres que no comprenden que al kinder no se va a jugar, nos dan mas variables que no fueron tomadas en consideración al momento de hacer tan bonito plan de trabajo.

maestra, y tu como le haces?

Nuttin but strings – Violines y algo mas

Veia la tv y fué fabuloso! todas sus interpretaciones son energizantes! participaron en la final de 2008 de “america’s got talent” No ganaron el concurso, sin embargo tienen un album y valdria muy bien la pena asistir a uno de sus espectáculos

Nota: la actuación comienza después de la entrevista, al 1 min 30 seg.